Los próximos retos de MCH: cuarto fondo de €260M y seguir rotando cartera

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Fecha: 31-Mar-2015

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MCH

 

Este 2015 promete ser especialmente intenso para MCH Private Equity con dos grandes frentes abiertos: nuevo fondo y rotación de cartera. La gestora, una de las más veteranas del middle market español, ultima el primer cierre de su cuarto vehículo de €260M, mientras espera que se ratifique la OPV de Talgo y remata una nueva inversión y tres salidas. En 2014, ya realizó tres desinversiones: Parkare,  Repasa e IQAP Colorprint.

 

El tamaño objetivo de su cuarto fondo, MCH Iberian Capital Fund IV, es de €260M, ¿Cuándo prevén realizar un primer cierre?

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José María Muñoz: Nuestra previsión es realizar un primer cierre de unos €200M el próximo mes de mayo. Si cumplimos con esa fecha, el cierre final debería producirse a finales de este año. Empezamos a pensar en el nuevo fondo el año pasado, al ver que estábamos acabando de invertir el tercero, donde todavía queda capital disponible para nuevas inversiones y, de hecho, tenemos una adquisición avanzada, para concluir en breve, y también para add ons. Estamos activos analizando oportunidades. En un principio, contacta- mos con inversores pre-existentes y, con esos compromisos de inversión, acudimos a la convocatoria del FOND-ICO Global. Una vez resuelta la licitación, el pasado mes de diciembre empezamos a organizar el fundraising y, un mes después, iniciamos el road show para captar nuevos inversores. La sensación general es que sigue habiendo bastante apetito por España. Existe la percepción de que durante los próximos años el país vivirá un periodo de recuperación económica. Inversores que hace dos años no pensa- ban en entrar, en 2014 ya empezaron a hacerlo y este año siguen.

 

Jaime Hernández Soto: Nos hemos decidido por este tamaño objetivo por varias razones. En primer lugar, por una cuestión de continuidad. Los inversores, al final, quieren ver que las gestoras en las que invierten se van especializando en una estrategia clara y un tipo de operación concreta. Además, la propia naturaleza del deal flow determina mucho el tamaño. España no es un mercado de grandes operaciones. Hay algunas, pero son pocas frente al amplio universo de empresas medianas, con valoraciones de entre €200M y €400M, y en las que se pueden inyectar tickets desde €20M a €40M. De todos modos, no renunciamos a hacer opera- ciones más grandes si surgen oportunidades. Cada vez más, los inversores quieren co-invertir con nosotros y eso nos permite alcanzar un espectro más amplio de operaciones. En la cartera de nuestro tercer fondo hay inversiones pequeñas y otras más grandes: desde Talgo a Conservas Garavilla, pasando por Europastry, Segur Ibérica, etc.

 

¿Por qué los LPs les piden cada vez más coinvertir en operaciones?

 

JMM: Es un cambio evidente, especialmente en la industria de fondos de fondos. Básicamente, su función ha sido la de selección de fondos, por la que cobraban unas comisiones. Su inversor final, no es que ya no aprecie esa labor de selección, pero cada vez conoce mejor a los fondos finales o subyacentes y tiene más acceso a ellos. Esto obliga a los fondos de fondos a ser más eficientes en su propia estructura de costes, lo que ha generado una bajada en las comisiones y en una tendencia a diferenciarse. Seleccionando operaciones crean más valor y, además, reducen costes porque, normalmente, las coinversiones no implican comisiones. Es una tendencia general, en toda Europa donde muchos fondos de fondos europeos incluso han montado equipos especializados en buscar operaciones directas.

 

¿En qué mercados están realizando el road show? ¿Básicamente en Europa?

 

JMM: Sí, principalmente Europa, aunque en la segunda mitad del fundraising es probable que visitemos también a algún inversor en EE.UU. Nuestra base inversora siempre ha sido europea, España ha pesado poco, en torno al 15% y todo apunta a que continuará siendo así. Con la entrada del ICO, que aportará en torno al 20% del nuevo fondo, quizá la parte española pese un poco más pero la idea es levantar dinero institucional fuera, entre grandes family offices y fondos de fondos, categorías que siempre han sido inversores nuestros.

 

Con el tercer fondo lograron una tasa de repetición del 90% en 2009, ¿esa cifra se puede repetir?

 

JHS: Nos gustaría mantener esa línea de repetición elevada. El fundraising del fondo anterior lo concluimos a mitad de la crisis de Lehman. Las primeras señales de inversores preexistentes están siendo positivas. Algunos LPs también están haciendo fundraising y dependemos de sus propios tiempos. Y luego está el caso concreto del banco francés Natixis, que fue sponsor de fondos anteriores y que, por política del propio banco y por asuntos regulatorios, va a tener que ser reemplazado.

 

Lanzaron su primer fondo hace casi 17 años, ¿cómo se ve este momento de fundraising con esa perspectiva temporal?

 

JMM: La percepción de España ha sufrido bastantes altibajos. Cuando levantamos nuestro primer fondo, en 1998, el país también se percibía de forma positiva. Quizá aquel momento fue el más parecido al de ahora, con la única diferencia de que había una burbuja puntocom y de que no veníamos de una crisis tan aguda. Hasta 2007 los siguientes años fueron años de crecimiento, con un leve parón en el 2000. En ese periodo levantamos nuestro segundo fondo, cerrado en 2005 con €150M. Ese segundo vehículo, probablemente tuvo que hacer frente a las condiciones más complicadas porque se invirtió entre 2005 y 2008, en pleno pico económico y a las valoraciones más altas y, en cambio, su ciclo de desinversión se inició en 2009. El tercer fondo, cerrado en 2009, fue ya en una fase distinta. De hecho, fuimos la última o penúltima gestora en levantar capital en un periodo, los años 2006 y 2007, en el que se lanzaron muchos vehículos de inversión en España y se produjo el nacimiento de toda una nueva generación de nuevos fondos, spin offs, etc.

 

Todos esos fondos, lanzados en 2007, son los que se han vuelto a poner ahora en el mercado, ¿esa sincronización, es positiva? ¿Simplifica el proceso? 

 

JMM: Sí, ha habido cierta concentración de fundraising por la coincidencia de tres fenómenos en paralelo. Por un lado, el cambio de percepción macro ha hecho crecer la demanda. Cuando en un país no se ha invertido durante varios años, las carteras de los inversores institucionales están subinvertidas. Muchos inversores, además, han recibido distribuciones de los fondos donde estaban. En 2014, por ejemplo, se devolvió bastante dinero. En este contexto, los inversores encuentran un territorio más virgen, que es España, donde es natural entrar. Eso por el lado de la demanda. Y, por el lado de la oferta, muchos fondos ya han finalizado sus periodos de inversión y necesitan levantar nuevos vehículos. A todo esto se suma el fenómeno del FOND- ICO Global que, de alguna manera, es un acelerador para llegar al first closing y está sirviendo de catalizador de algunos procesos de fundraising.

 

JHS: La competencia siempre es una buena noticia. Es positivo que se levanten muchos fondos y se hagan buenas operaciones, con elevados retornos, porque los inversores entienden que, en España, se puede ganar dinero. Eso genera confort entre los inversores extranjeros. Además, el hecho de haber muchos operadores con liquidez también facilita el propio funcionamiento del mercado y la generación de transacciones. Nuestra preocupación es siempre la misma: encontrar buenas operaciones con un riesgo limitado. En general, yo diría que el sector, históricamente, se ha equivocado más por elegir mal el activo que por pagar un poco más o menos. Eso es lo que dice la historia.

 

JMM: La sincronización de tantos procesos de fundraising también genera algunas dificultades. En cualquier mercado, siempre es mejor y más sano que los fondos vayan levantando dinero a lo largo de varios años y de forma escalonada. Esto también aplica para los propios inversores, que van desembolsando recursos de forma anual en cada geografía y tipo de fondo.

 

¿Cambiará en algo su estrategia con este cuarto fondo?

 

JHS: El cambio vendrá dado por la transformación del propio deal flow. Hace cinco años, además de las operaciones de crecimiento, que siempre han existido, estaba el buyout tradicional. Evidentemente, los LBOs siguen y, de hecho, aumentarán, porque su número crece cuando hay más visibilidad y la situación económica es más estable. Pero, además, hemos observado la aparición de otras operaciones nuevas, derivadas del sobreendeudamiento que sufren algunas empresas. Compañías que han superado la crisis pero han tenido que asumir demasiada deuda en sus balances o refinanciar muchas veces y cuya situación es difícilmente sostenible a largo plazo. En esos casos, podríamos entrar tanto con capital como con deuda. 

 

JMM: Nosotros no somos el típico fondo de deuda distressed, pero eso tampoco es impedimento para que, en un momento dado, nos podamos sentar con un banco para intentar buscar una solución a un balance, bien vía ampliación de capital, compra de deuda para capitalizarla, o que el banco capitalice una parte. Habrá que buscar soluciones a cada caso concreto. A finales de los años 80, España vivió todo un proce- so bancario de capitalización de deuda corporativa que acabó con carteras industriales vendidas al capital riesgo en operaciones atractivas, tanto para los compradores como para las entidades financieras. No está claro que se vaya a repetir un proceso parecido, pero el saneamiento de los balances de los bancos, que empezó por la parte inmobiliaria, ya está empezando a llegar también a la deuda corporativa.

 

JHS: Por otro lado, creo que también crecerán los secondary buyouts que, en España, tradicionalmente han pesado muy poco. En otros mercados más desarrollados, como Francia o Reino Unido, el porcentaje de secundarios es muy alto, cercano al 30% y parece claro que las carteras de los fondos de capital riesgo deben rotar en España. Hay que devolver caja. 

 

Todo apunta a que este 2015 será el año de su desinversión de Talgo vía OPV. En prensa se habla ya de JP Morgan, Santander y Nomura como bancos coordinadores...

 

JMM: Del IPO de Talgo no podemos hablar, pero sí de la compañía y del atractivo del activo. De todos modos, el apetito general por los IPOs es evidente. AENA ha salido muy bien y hay mucha liquidez en el mercado buscando equity de calidad. Cualquier fondo de capital riesgo con compañías de cierto tamaño, susceptibles de poder salir a Bolsa, sabe que el mercado de capitales está abierto.

 

En 2012, reinvirtieron en Talgo com- prando a Trilantic un paquete equivalente al que ya tenían, un 8% adicional.

 

JMM: Sí, se produjo un pequeño cambio en el accionariado y ahora tenemos un 16% del capital y el socio mayoritario sigue siendo Trilantic. Torreal también tiene una pequeña participación. Talgo es una historia de éxito española en el ámbito industrial y ejemplo de un plan de internacionalización realizado con mucho éxito. Bajo un punto de vista de su atractivo como compañía, yo destacaría su visibilidad de ingresos, -el backlog de contratos a ejecutar durante los próximos años está en su nivel histórico-, y su tecnología, muy diferencial y especializada, que hacen que sus productos compitan muy bien a nivel global. Yo creo que es un activo muy bueno con una evolución muy positiva.

 

Tras vender con éxito Gamo y Televida, han seguido muy activos en desinversiones. Recientemente, han cerrado tres salidas con su segundo fondo.

 

JHS: Sí, decidimos acelerar la rotación de cartera del segundo fondo para aprovechar las buenas expectativas de liquidez y de apetito y la mejor evolución de las participadas. El año pasado nos quedaban cinco compañías en la cartera del segundo fondo: un paquete minoritario en Talgo; Nutricafés, en Portugal; Parkare; Repasa y IQAP Colorpoint. Las dos primeras están yendo muy bien y en un horizonte no muy lejano tendremos que desinvertir. Por su parte, Parkare y Repasa habían estado afectadas por la crisis. En el caso de Parkare, el negocio parkings España había sufrido por el ciclo inmobiliario y el de parquímetros era menos cíclico pero también dependía de una serie de contratos. En cuanto a Repasa, aunque el negocio de remolcadores es bastante internacional por naturaleza, durante la crisis hubo excesos de capacidad y, por tanto, los rates medios bajaron. En 2013, y sobre todo en 2014, los ciclos de ambas compañías cambiaron de forma importante. En el caso de Parkare (antes Mabyc-Ibersegur), la parte internacional, que había sustentado la empresa, siguió evolucionando muy bien (especialmente Latinoamérica, Francia e Inglaterra), y se ganaron tres contratos importantes en Madrid, México y Buenos Aires. Vimos que se daban las condiciones para vender y hablamos con varios posibles compradores, entre los que estaba el grupo italiano Came Group al que, junto a Suma, vendimos nuestra participación.

 

JMM: En el caso de Repasa, ganamos también un contrato muy impor- tante en Guinea Ecuatorial, un mercado que interesa especialmente a un operador, P&O Maritime, que decidió comprar nuestra participación a través de su filial de emiratos árabes. El proceso se desarrolló de forma bilateral, porque teníamos relación desde hacía tiempo y nos conocían bien. La operación se estructuró con un componente de precio variable adicional, en función del desarrollo futuro de la compañía, por lo que somos optimistas respecto al retorno final que obtendremos.

 

El año pasado también desinvirtie- ron de IQAP Colorpoint...

 

JMM: Sí, es una desinversión que no tuvo mucha repercusión mediática porque se produjo mediante la venta al accionista mayoritario, que recompró nuestra participación. Controlábamos el 33% del capital desde 2005 y el resto estaba en manos del Presidente del grupo, Xavier Rovira, que ahora ha pasado a controlar el 100% del capital. Se trata de una compañía ubicada en Les Masies de Roda (Osona) y dedi- cada a la producción de masterbaches: concentrados de color y otros aditivos para piezas de plástico que se utilizan en electrodomésticos y componentes para el automóvil. En el momento de la salida tuvimos interés de algún inversor financiero, pero finalmente decidimos vender a nuestro socio.

 

¿Tienen más desinversiones a la vista?

 

JHS: Sí, nos gustaría seguir rotando cartera, tanto del fondo actual como de los anteriores. Del segundo, nos quedan sólo dos participadas (Nutricafés y Talgo) y, en el primero, hay dos participaciones residuales (Comees Group e Irestal) con desinversiones casi cerradas. En general, nos gusta tener entre cuatro y seis compañías en cartera. Aunque unas nueve personas del equipo llevan en MCH más de 12 años, y eso permite seguir bien las compañías, no es idóneo tener un portfolio muy grande.

 

Conservas Garavilla se ha internacionalizado mucho, ¿la mantendrán en cartera mucho tiempo más? ¿Están analizando adquisiciones?

 

JMM: Con Conservas Garavilla realizamos una compra, la conservera gallega Cuca, en 2011 y ahora estamos centrados en su crecimiento en Latinoamérica, Norte de África y Europa (sobre todo Francia), mercados en los que la compañía está creciendo muy bien. Es cierto que hemos percibido interés por la compañía, porque opera en un sector donde se está produciendo una consolidación global impulsada por operadores asiáticos. De momento, no hay ofertas de compra sobre la mesa, pero nuestra salida tampoco debería estar muy lejos, porque la empresa ha duplicado su ebit- da durante los últimos años.

 

Con Europastry también están volcados en crecer vía adquisiciones, ¿no?

 

JHS: Sí, es un proyecto a más largo plazo, el ebitda también ha mejorado, pero estamos empujando la internacionalización básicamente con compras. En 2013, compramos el 25% de una empresa americana, Wenner Bread y tenemos varios call options sobre las participaciones de la compañía, que probablemente ejercitaremos para tomar el control. Además, hicimos dos joint ventures en Colombia y Turquía que ya están funcionando y nos hemos aliado con socios locales. En Turquía hemos montado una fábrica, de gran volumen, y estamos montando otra en Holanda para próximo mes de junio. La idea es que la compañía alcance un nivel de ebitda de entre €90M y €100M en el plazo de dos años, para abordar entonces una posible salida a Bolsa.

 

¿Cómo están viendo los precios?

 

JMM: En nuestro segmento de mercado no hay mucha volatilidad. Hacemos estadísticas históricas de niveles de precios y, en los últimos 10 años, en el mercado de empresas medianas en el que nos movemos no ha habido grandes variaciones de precios en media, aunque, a veces, los rangos de valoración varían. En la crisis, por ejemplo, aumentaron porque se cerraron operaciones a precios muy bajos en industrias más cíclicas y otros activos se siguieron vendiendo con multiplicadores muy altos. Pero, en media, no hay tanta volatilidad. En el segmento de operaciones más grandes probablemente sí haya algo más de inflación, porque son mercados más globales.

 

¿Y la financiación?

 

JMM: En términos de multiplicador del ebitda no ha habido grandes diferencias. En 2007 sí se vio que los bancos estaban dispuestos a prestar más dinero pero ahora seguimos en múltiplos de entre 3 y 4x veces ebitda, incluyendo todo, el corto y el largo. La diferencia no ha estado tanto en cuánto dinero se prestaba, sino en si te lo daban o no, porque los bancos eran mucho más selectivos. Pero, cuando lo hacían, los multiplicadores eran razonables.

 

JHS: Otra diferencia es que antes había mucha competencia entre bancos. Muchas entidades hacían underwriting del 100% e incluso podían montarse sindicatos alternativos para financiar una operación. Durante la crisis, los bancos extranjeros prácticamente salieron del mercado y quedaron tres o cuatro bancos nacionales que hacían casi todas las operaciones juntos con condiciones algo menos favorables. Ahora los spreads y el coste de financiación han bajado. En los momentos más complicados se financiaba a 450 pbs y, ahora, muchas operaciones se hacen por debajo de 200 pbs. 

 

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